El pasado martes apareció un amistoso fantasma en la clase de 4 añitos que tenía mucha hambre!!
Pero… ¿qué comía? Pues los miedos de los niños para que desaparecieran y no volvieran nunca jamás.
Gracias a esta actividad, los peques aprendieron a verbalizar sus miedos y relativizarlos.
Por último, los plasmaron en un dibujo para darle de comer al fantasma.
¡Fue muy emocionante!












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